Flota Atunera Venezolana

La pesca comercial de túnidos se inicia con los palangreros japoneses en la zona del Pacífico y, adquiere una alta significación en el Pacífico Oriental Tropical, después de la segunda guerra mundial. Venezuela se incorpora en la actividad atunera a mediados de la década de los cincuenta, se acondicionan algunas naves, y se inicia un proceso exploratorio y comercial con las operaciones de la nave BOSSO-MARU, barco contratado por la empresa venezolana PRODUCTOS MAR.

En 1959, se constituye una empresa mixta venezolano-japonesa para la explotación de atunes en el área del Caribe y zonas adyacentes, conformada entre otras embarcaciones por los palangreros SHOYO–MARU y ALTAMAR III. La captura anual, es para la época, de aproximadamente dos mil toneladas, manteniéndose desde 1960 hasta 1968.

Años mas tarde en 1975, se dan los primeros pasos para un cambio importante en la estructura de la flota atunera, al incorporarse algunas unidades nacionales del tipo cerquero en el Océano Pacífico Oriental (OPO) y algunos cañeros en la zona del Caribe y Atlántico Occidental, no obstante que entre 1974 hasta 1979, decae la flota atunera palangrera del país.

En 1979, se inicia un desarrollo sostenido de la actividad atunera, al definirse como válida la figura de arrendamiento con opción de compra para las unidades pesqueras, política que permitió incorporar en el corto y mediano plazo, barcos de gran calado para la pesca de atunes. Por otra parte, se complementa ésta política, mediante otro hecho significativo: como es la puesta en vigor de la Ley de Privilegios e Hipotecas Navales en el año 1982, que permite dar en garantía hipotecaria, las naves pesqueras, ya que anteriormente solo era permitido la prenda naval en grado once.

Estos dos cambios fueron fundamentales para la formación y consolidación de la flota atunera en el país, en virtud de una errada interpretación de la ley de navegación que impedía operar en zonas de nuestra jurisdicción o en altamar con bandera distinta a la venezolana, por considerar a los barcos pesqueros como de cabotaje.

La nueva política hace más flexible las condiciones de operación al permitirse: arrendar, fletar o arrendar con opción de compra, ante la imposibilidad de adquirir unidades por la vía del financiamiento bancario. Los resultados de la política logran una consolidación en los años 86-87 y Venezuela adquiere un perfil de país atunero, con una de las flotas más importantes operando en la zona del Pacífico Oriental. La incorporación anterior en esa zona pesquera, de algunas unidades atuneras del tipo cerco, generó una referencia real de la oportunidad para nuestro país, esto permitió plantearse una participación más activa en el área y significó la garantía de contar con materia prima venezolana para la demanda nacional industrial y para consumo en fresco.

La industria conservera venezolana para la época del despegue masivo de las operaciones venezolanas en la zona del Pacífico y Atlántico, ya tenía líneas de producción para el atún enlatado, por cuanto el atún representaba una materia prima permanente.

Cuando se inician las líneas de producción atuneras en las plantas enlatadoras venezolanas, la materia prima se adquiría mediante la importación, posteriormente para 1976, la producción de atún enlatado se basó en la obtención de la materia prima en los desembarques de buques extranjeros en puertos nacionales, a los cuales se les concedió un estímulo de un precio especial de combustible, consistente en 1.0 litros de diesel por cada Kilogramo de atún desembarcado. Luego es modificado en 1977 por el llamado 1,5:1, es decir, la venta a precio preferente (Bs. 0,13/litro) de litro y medio de diesel por cada kilogramo de atún desembarcado. Esta política es cambiada radicalmente a partir de 1979.

Hasta 1987, la participación de Venezuela en la zona del Pacífico Oriental fue muy activa y sostenida, se había adquirido un perfil de país atunero, a pesar de su condición de país no ribereño de la zona. Se consolidan los elementos técnicos para la captura, el procesamiento de atún y además, se logra la preparación de personal para las distintas y complejas facetas del negocio del atún, apoyado por instalaciones de recepción que garantizaban el negocio. Lamentablemente esa etapa de auge sostenido fue relativamente corta.

La pesca del atún con el sistema de cerco atunero en el Océano Pacifico Oriental, tenía en aquel entonces, un efecto significativo en la mortalidad de delfines, por lo que para el año 1988 los Estados Unidos modifican su Ley de Protección de los Mamíferos Marinos (llamada Enmienda 88), dando inicio para Venezuela y todos los países que pescan en el área, a un nuevo proceso del que aún no se ha podido salir. La condición de gran mercado para el atún, en aquel entonces, le confiere a los americanos la posibilidad de incorporar en la Enmienda, cláusulas restrictivas al comercio, mediante sistemas de certificaciones interanuales, para poder ingresar atún aleta amarilla a los Estados Unidos.

Flota por Sistema de Pesca

Cañeros

Cerco Atuneros

Palangres Atuneros

Arrastreras

14
33

72

378
Fuente: Servicio Autónomo de los Recursos Pesqueros y Acuícolas del Ministerio de Agricultura y Tierras.